Tu tren

Tu tren

Los rayos de sol se proyectan sobre mi rostro, poco a poco, me voy espabilando, logro ponerme en pie. Estoy de buen humor, sonrío sin parar, me dirijo a la cocina, miro de refilón el calendario que tengo en el frigorífico, “15 de agosto” qué día tan bonito. Aún en pijama me siento en la terraza mientras desayuno. El calor del sol me invita a cerrar los ojos levemente, mientras escucho de fondo el ruido del mar, me adentro en mi.

Aún lo recuerdo como si fuese ayer, mi primer día de colegio, era una enana de tres años cargada con una mochila llena de sueños más grande que mi estatura, los años de colegio pasaron en un suspiro.

Llegaron los años de juventud, aún siento el aroma de esos años, los amores, los desamores, la velocidad con la que vivía los días. Sin saberlo, en esos años mozos, estaba construyendo mi futuro, mi yo actual.

Los amores platónicos, dejaron paso a los amores reales. Aquel día fue mágico, sin saber cómo apareció él, sentí un pellizco en el estomago como hasta entonces no lo había sentido, entablamos conversación, risas tontas, miradas fugaces y todo fue fluyendo .. Tras un breve noviazgo nos casamos.

Llegaron los niños, nuestra forma de vida cambió, ya no podíamos realizar esas escapadas solos ni disfrutar de las 24 horas el uno del otro.

Sin embargo, nuestra felicidad se centró en el cuidado y crianza de nuestros hijos. Existieron años mejores que otros, no faltaron las disputas casi siempre por la escasa economía pero fuimos una familia plena si bien no perfecta.

Los hijos se hicieron grandes, iniciaron sus vuelos solos, nosotros volvimos a nuestra segunda juventud, acompañados de nuestros nietos, con ellos fuimos más permisivos por no tener el peso ni la responsabilidad que teníamos con nuestros hijos.

Mi vida junto a él fue un viaje en tren con paradas largas e intensas. En una de ellas, se quedó apeado y yo continúe nuestro viaje con todo lo que hasta ese momento habíamos construido juntos.
Me siento dichosa por haberle conocido, por ser mi compañero, por guiarme desde “allí” y por todo lo que me dejó nuestros hijos y nuestros nietos.

reloj

Hoy, es un día muy especial, nos reunimos todos, es mi cumpleaños, cumplo 100 años, me siento dichosa y mi mente no ha envejecido, transmito alegría por todos los poros de mi cuerpo.

Suena el timbre, acaban de llegar, los niños me atropellan a besos, mis hijos me abrazan con complicidad. Tras recibirlos me doy cuenta que aún no me he arreglado pero no me importa porque están ellos MI VIDA.

Susana Maroto Robledo

10 Comentarios por ahora

Mari CarmenPosted on  7:29 pm - Sep 7, 2016

Precioso Susana , me has hecho llorar

Luz en la OscuridadPosted on  8:34 pm - Sep 7, 2016

Nuestro tren arranca el día que se oye la frase ‘aquí’ tiene a su hijo/a’,y unos felices padres vivien uno de los momentos más hermosos y felices de su vida, estas allí. Llegado el momento eres tú la que comienzas a dirigir tu vida, donde ellos son meros observadores y ayudan si ven en peligro a aquel pequeño ser.
A estas alturas de la vida ya me cuesta soñar e imaginar una vida ideal … y menos poder plasmarlo en frases. Muchos de esos sueños que durante nuestra vida vamos guardando en nuestra mochila se convierten en una pesada carga, que en algunos momentos, aunque suene duro si tus propios hijos pueden descargarlos.
Realmente todos tomamos un tren lleno de ilusiones y desilusiones, a algunos les pesan más las ilusiones que las desilusiones, a otros las desilusiones sobre las ilusiones, la felicidad sobre la infelicidad, o la infelicidad sobre la felicidad.
Ese tren tiene muchos caminos que vamos definiendo con nuestras decisiones y por las de otros, que determinan nuestra felicidad o infelicidad.
Soñar es bonito VIVIR difícil.

Luz en la OscuridadPosted on  8:41 pm - Sep 7, 2016

Bonito pero irreal en todos los sentidos, nadie al final de su vida a sido realmente feliz y el que diga lo.contrario miente. Los sueños, sueños son, y debemos dejarlos ahí. Lo que sí existen son momentos de felicidad en la vida, eso sí, de eso nos alimentamos para seguir adelante

    Susana Maroto RobledoPosted on  10:09 pm - Sep 8, 2016

    Hola de nuevo,

    No estoy conforme contigo, quiero creer que es posible que existan personas cuya pena sea al final de su existencia saber que van a desaparecer pero estoy segura de que hay personas que consiguen tener una vida plena y feliz. Lo mismo son pocas, a mi no me hubiera importado ser como la protagonista de esta historia, “la matriarca” de una gran familia.

    Un besazo
    Susana

YolandaPosted on  8:45 pm - Sep 7, 2016

Qué bonito Susana!!! Me encantaría llegar al final de mi vida sintiéndome así de plena y feliz!! Lo intentaremos….

BegoñaPosted on  12:00 pm - Sep 8, 2016

Me parece muy bonito lo que has escrito, además pienso que según van pasando los años se va dando mas importancia a lo que verdaderamente es importante en la vida, y es a tu gente, que no tienen porque ser solamente familia, existen relaciones de amistad más fuertes que un lazo de sangre. Afortunadamente para todos, porque no todo el mundo tiene desarrollado la vena maternal o paternal, cada uno en su vida se va creando poco a poco su núcleo privado!!

    Susana Maroto RobledoPosted on  10:12 pm - Sep 8, 2016

    Hola Begoña

    Cierto cada cual crea su propio circulo privado e igual de cierto es que se termina queriendo a las personas por lo que son o mejor como son contigo… La verdad que me parece mágico la unión entre personas que no tienen ningún interés en común.

    Un besazo
    Susana.

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