Todo para parecer que me he conquistado… Entrena y no miento 1.0

Todo para parecer que me he conquistado… Entrena y no miento 1.0

Prólogo

La primera vez que recuerdo estar frente a la idea de plasmar lo que en mi cerebro se movía, había bebido. Era una tarde de manga corta, una de esas tardes en la que quieres subir la persiana hasta arrancarla para aprovechar la luz. Una mierda de tarde porque temes salir ante la guardia de los que te dan de comer y lo único que haces es preguntarte que va a ser de ti…

Ahora, muchos años después de aquel momento, me doy cuenta, tenía menos de veinte años, el corazón sin lamer y los dedos llenos de laberintos. Vivía en una habitación semejante a lo que se nubla, un lugar sin capacidad para tocar el aire suficiente y volar y era responsable de mi soledad.

Así llegué al momento de lo blanco. Un folio en vacío y un bolígrafo hasta arriba de tinta. Una mierda.

Para mí escribir desde la tinta es dibujar y yo no quería dibujar. Quería escribir. No joder con la mirada y si dejar en papel lo que no había podido besar.

Me lance…

Mi padre había colocado en mi habitáculo una máquina que unida a la electricidad tecleaba golpe a golpe letras que yo quería juntar. El no tenía ni idea y quizá continue sin saberlo, pero aquel aparato me salvo la vida. Lo mío igual no era saltar por una ventana o dejar de tocar, necesitaba desnudarme y aunque parecía fácil, hasta ese instante no lo fue.

Y así, casi sin querer, tenía mis dedos sobre aquel teclado de una máquina de escribir que me enseño todo lo que ahora ya soy. A la IBM la recordaré siempre. Era la estrella que llegaba cada noche para dejarme marchar. Soñar….

Lo que viene después del prólogo

La “eléctrica” se murió.  Ahora escribo igual, desde un teclado. Sigo pensando que tinta y dedos crean arte y yo jamás sabré dibujar…

Desnudo o no quiero desde este DiarioDeLaFelicidad decir lo que a mi corazón le dé la gana.

jar

2 Comentarios por ahora

Susana Maroto RobledoPosted on  8:38 am - Ene 24, 2017

Buenos días, cuando comento en la web me escondo bajo mis siglas, en esta ocasión lo hago con mi nombre propio. Jesús, al leer tu prólogo, has hecho que recordará las primeras veces que escribí lo que sentía en un pedazo de papel. Te doy las gracias por haber creado este DiarioDeLaFelicidad y permitirme escribir en él. Cierto es que hacía años que no escribía y tu has rescatado esa pasión que llevo dentro y había olvidado.

Susana.

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