Tag Archives: felicidad

Avanzar intentando ser feliz

Todo se apaga, todo se difumina, todo cambia, todo se va al traste, nada es como era, nada será como fue, el futuro es incierto, más triste que alegre, en pocos años perdidas habrá, pocos nacimientos ocurrirán, los niños mayores se harán, todo seguirá su rumbo, sin poder hacer nada por cambiarlo….

Existe una soledad que asfixia, no se trata de estar rodeada de personas, lo importante es tener oxigeno, sueños, ganas de comerte el mundo, quieres ser “dios” pero no lo eres, quieres estar en todas partes, quieres cubrir todas las goteras pero no puedes, vives en silencio tu realidad, te despiertas y no estás tranquila, el día avanza y estas nerviosa, activa, intentando que no se te escape un detalle… La noche precede al día, luego el día a la noche, y así un día tras otro, sin un atisbo de cambio.

Sabes que vendrán cambios pero ¿a qué precio? Prisionera de mi propia existencia, sin armas para luchar y conseguir lo que quiero. ¿Qué quiero? Quiero sonreír, ser feliz, vivir, disfrutar cada minuto como si fuese el último. Desde pequeña te carcome la idea de tu fin, no lo aceptas, no lo quieres aceptar, te fastidia cumplir años, no por tener más edad… Sino por todo aquello que se queda en el camino sin poder conseguirlo, sabes que jamás lo tendrás… El tiempo siempre avanza, nunca retrocede, lo que no fue, no lo será nunca….

Empecé a escribir sollozando, ahora estoy más calmada, las lagrimas han recorrido mi rostro y aún lo tengo húmedo. Quiero tanto y tengo tan poco, lo material no da la felicidad pero muchas veces ayuda. Las personas que nos rodean, sean de nuestro entorno o simples personas que se asoman a él, en muchas ocasiones, desconocen lo importantes que pueden llegar a ser. A veces, simplemente consiguen que esbocemos una sonrisa, otras veces consiguen que nos ilusionemos, soñemos, salgamos de nuestra zona de confort, conozcamos otras realidades, otras formas de vivir.

He escrito en primera persona, en segunda persona, en primera persona del plural. Da igual a quien me dirija, a mi misma, a una persona amiga o todos los que forman mi núcleo, lo único que deseo es que todos seamos felices, que todos vivamos de la mejor forma posible, que las ilusiones se hagan realidad, que las lagrimas desemboquen en un mar bravo lleno de emociones y vivencias.

Quiero lograr que la mente solo piense pero que no atormente, que los sentimientos vengan y vayan sin dañar. Sólo busco estar a gusto conmigo misma y derramar felicidad por los cuatro costados.

La felicidad es contagiosa, 10 hábitos de las personas felices

Igual no era necesario que la ciencia dedicara su tiempo a encontrar los hábitos de las personas que son más felices porque parece estar claro como serlo… o no.

La persona que se acerca a la felicidad contagia su estado de ánimo y estás son algunas de las claves para parecerse a ellos:

1. Los más felices sonríen aunque no tengan motivo para hacerlo.

Si piensas en positivo es más fácil provocar en ti la sonrisa.

2. Guardan la tranquilidad en momentos de crisis.

De acuerdo con el psicólogo Peter Kramer, la perseverancia y la felicidad es lo opuesto de la depresión. Si te repones y ganas a lo adverso eres más feliz.

3. A las personas más felices les gustan los placeres sencillos.

Algo pequeño, sencillo o insignificante para el resto, puede resultar de gran satisfacción para las personas felices. Dar sentido a las pequeñas acciones o estar agradecido por los mínimos detalles es la clave.

4. Los triunfos personales, casi sin excepción, nos llenan de felicidad.

Celebrar los pequeños triunfos como llegar temprano a una cita, terminar un libro o llegar a tu ahorro del mes pueden ser fuente de felicidad, ¿ya tienes en mente ese pequeño triunfo que te hará el día?

5. Ayudan o hacen bien a los demás.

La felicidad puede ser un círculo virtuoso interminable, en el que hacer feliz a alguien tiene como consecuencia que otra persona haga feliz a otra y así, en cadena.

6. Dejan que las cosas fluyan.

Es muy frecuente que perdamos la sensación del transcurso del tiempo. Aquello que hacemos es tan satisfactorio, que todo lo demás deja de importarnos, incluso el paso de los minutos.

7. Disfrutan de la conversación.

La revista Psychological Science publicó un estudio en el que demostró que las conversaciones profundas y sustanciosas pueden proveer de felicidad genuina a las personas, a diferencia de las pláticas banales y ligeras.

8. Gastar dinero en otros promueve la felicidad.

No importando cuánto dinero ganen, las personas son más felices cuando gastan en otros su dinero que cuando lo conservan para sí mismos.

9. Saben escuchar.

Éste puede considerarse una de las habilidades más importantes del ser humano. Escuchar implica reconocer la existencia del otro, respetar su visión de mundo, estar dispuesto a conocerla y aprender algo de ello. Escuchar requiere y genera confianza.

10. Hacen alguna actividad física cotidianamente.

Es sabido que el ejercicio físico libera endorfinas, además de otras sustancias neuroquímicas que modifican nuestra actitud frente al mundo, casi siempre otorgándonos una sensación satisfactoria de la realidad.

El ejercicio disminuye el estrés y algunos síntomas de la depresión, además de mejorar nuestras habilidades cognitivas y hacernos apreciar más nuestro cuerpo.

Fuente: entrepreneur.com

Las dos caras de una misma moneda

Las dos caras de una misma moneda, todos pasamos por ambas, nuestro principio podría ser “la cara” y nuestro final “la cruz”. Cuando nacemos lo tenemos todo, nacemos vestidos. Según pasan los años nos vamos desnudando, perdiendo las prendas que teníamos al inicio.

Al principio todo resulta novedoso, absorbes como una empoja, durante años será así, luego nos estabilizamos y empleamos en nuestra vida todo lo aprendido. Pronto llegan los desajustes, la vista cansada, la falta de memoria, la apatía, los cambios de gusto.

El paso de una cara de la moneda a la otra se nos hace doloroso porque, aunque vamos perdiendo nuestras facultades, nos damos cuenta de cómo éramos y en lo que nos estamos convirtiendo.
Este proceso ocasiona cambios bruscos de humor, desagrado con tu entorno, sin olvidar el desgaste físico que nos lo recuerda la artritis, la artrosis, la arteriosclerosis, el glaucoma o mil enfermedades más que podríamos citar. Las medicinas nos ayudan a llevar nuestro día a día pero en realidad muchas veces nos estropean lo que nos quedaba bien.

Llevado a las generaciones podríamos decir que los nietos son la cara de la moneda y la cruz los abuelos. El vínculo entre estas dos generaciones es muy importante. Los nietos se nutren de sus abuelos y éstos se vuelven más vitales gracias a ellos. Siempre he pensado que quien llega a la edad adulta con alguno de sus abuelos tiene un tesoro de un valor incalculable.

Por desgracia, el espacio de tiempo compartido entre unos y otros suele ser corto, viendo en los ojos de los niños el futuro y en los de los abuelos tristeza profunda al mirar a sus nietos y anhelar tener momentos futuros con ellos que les resultan inciertos y probablemente alguno de ellos no vivirán para verlo.

La vida es muy injusta, hablamos de felicidad, sin embargo, existe la antítesis de la misma. La crueldad de la vida en sí, el ver como nuestra máquina se estropea y nuestro tiempo se nos escapa sin poder hacer absolutamente nada por frenarlo.

Cada uno de nosotros nacemos solos, y de igual modo, moriremos solos. Una vez escuché una frase que se me quedó grabada:

“el ser humano está en continuo aprendizaje y lo último que aprende es a morir”.

Dicen que mal de muchos consuelo de tontos, y por ello, cada uno de nosotros vivimos nuestras vidas sin hacernos demasiadas preguntas o mejor sin querer encontrar las respuestas. Esto hace que camuflemos en ocasiones nuestra realidad, refugiándonos en la felicidad conformista.

Solo no puedes ser feliz

Hay días en los que no sabes el motivo real pero todo se te hace cuesta arriba, pareces un detective en alerta que analiza todo lo que sucede a tu alrededor, todas las historias que llegan a tus oídos ya sean por escrito o hablado son examinadas con lupa. Te sientes una piltrafa.

Quizás el secreto de ser feliz, sea no pensar. Si no se piensa se vive sin más, sin detenerte. Cuando te detienes y recapacitas, te das cuenta de que en tu entorno, y posiblemente en el de los demás, existe una dosis considerable de hipocresía, de intereses creados, de conversaciones comenzadas y no terminadas… En realidad, lo que percibes es que cada cual “va a su bola”.

Las personas que van a “su bola” no son conscientes de que para que ellas puedan ir a su aire, otras muchas, dejan que vayan. Pertenecemos a una sociedad, somos un conjunto de individuos que convivimos en un mismo ecosistema y nos necesitamos los unos a los otros en mayor o menor medida. Absolutamente nadie puede conseguir todo lo que tiene en la vida completamente solo.

Las grandes fortunas las amasan algunos afortunados gracias al sacrificio de otros tantos que a cambio de salarios no muy gratificantes empeñan su vida para su propia supervivencia mientras otros a su costa consiguen un éxito sin igual.

En otros terrenos también se consiguen logros que no tendrías si no te apoyaras en otras personas. Por ejemplo, en los deportes colectivos, si se pierde, siempre se tiene a quien echar la culpa, de modo que nunca es culpa de uno.

Puedes tener muchos sueños, muchas ilusiones, planificar tu vida a futuro pero no lo puedes conseguir sin ayuda. Siempre se necesita de alguien en mayor o menor medida.

Quizás, lo que sí es cierto que tienes que ser como eres, sin cambiar por antojo o para el beneficio de los demás. Tienes que decidir si quieres ser una persona única, con tu propia identidad. O prefieres ser “uno más de un conjunto”, sin destacar, sin pena ni gloria, viviendo un día tras otro sin mayores retos.

Yo, me mojo, y quiero ser única, diferente, defender mis sentimientos, mis pensamientos, ser franca sin dañar. Quizás no logre ser feliz durante toda mi vida pero los instantes que lo sea serán gratificantes y me servirán para avanzar sin arrepentimientos y cierto es que para ser feliz antes existe una dosis de sufrimiento.

“Cuanto más humano eres más dolor sientes.”

Siempre estás, no me abandones

Me conoces bien, llevas a mi lado desde que nací, me has visto crecer y eres quien mejor me conoces. A veces, pienso, que incluso más que yo misma. No me engañas, me dices las cosas claras, participas de mis momentos tristes, también de los felices.

Conoces todos mis secretos, todo aquello que no puede ver la luz. Sabes cómo respiro, siento, sufro y me haces ver de otro modo mis miedos. Me ayudas a seguir día tras día, a luchar por lo que pienso, por lo que creo.

Conoces mi careta, tú conoces como soy y mi sensibilidad. Cuando me caigo, haces que me levante, nunca dejas que me sienta sola, siempre estás ahí conmigo aunque te decepcione y reciba tu reprimenda por haber actuado de un modo u otro.

Intentas que sea yo, tal y como soy, sin fijarme en lo que los demás piensen de mi o de lo que esperen de mi. Quieres que sea egoísta, que me de cuenta de que mi vida es mía y sólo mía, que es demasiado breve como para desperdiciar ni un solo instante.

mascara-diariodelafelicidad

Sabes antes de que yo misma lo sepa, si voy a enfermar o no, me pones en alerta y me ayudas a reponerme. Podría decir mucho más sobre ti pero hay un pensamiento que me perturba, no quiero que me abandones, no quiero que te alejes de mí, no quiero perderte. Me aterra que pueda suceder, quizás por ello, sienta la necesidad de escribir y aquello que no quiera olvidar quede plasmado, por si llega el momento y no me reconozco.

Si tú te vas, yo dejaré de ser yo, mi forma de sentir se modificara y mis recuerdos quizás se desvanezcan.

Te doy las gracias por estar a mi lado, por no alejarte nunca, por despertarme contigo, por tener nuestros momentos de intimidad durante el día y cuando llega la noche, si me desvelo, por conversar conmigo.

Me siento plena por tener a “mi yo silencioso”, realmente, no sé cómo llamarte, es como si hablará conmigo misma mirándome a un espejo. Me ayudas a cuidar mi disco duro y espero que no se deteriore porque no sé si lo podría soportar.

Solemos buscar la felicidad en lo externo y quizás la historia este en buscar la felicidad dentro de nosotros mismos.

Los 12 pasos alcanzar la felicidad según los daneses. Hygge

Para el país más feliz del mundo – Dinamarca – el secreto de la felicidad se encuentra en el hygge. Un concepto que no tiene traducción como tal pero que podríamos definir como la sensación de sentirte cómodo.

Según los daneses necesitas 12 pasos para conseguirlo:

1. Busca el momento. Dedica un tiempo al día a hacer todo aquellos que te haga sentir bien con los que te rodean, con los que quieres y sobretodo contigo mismo.

Cuídate y relájate.

2. Abre tu casa. Aunque la “felicidad” puedes encontrarla en cualquier lugar, abre tu casa a reuniones y celebraciones con tus seres queridos o amigos.

3. Crea un ambiente propicio. La iluminación, música de fondo, velas, flores recién compradas, todo ayuda, y sobretodo los pequeños detalles que te ayuden sentirte más cómodo.

4. Evita todo lo que rompa ese estado de relax. Olvida por un momento todos los temas de actualidad que generen negatividad o te crispen. Fuera la política, nada de hablar de trabajo.  Si apagas la tele y el móvil seguro que la reunión con los tuyos será más agradable.

5. Funciona mejor en petit comité. Mejor pequeños grupos, es más fácil interactuar con menos gente que con más. Conseguir mantener una conversación es un gran placer que alcanzarás con menor dificultad si sois menos que más.

family-diariodelafelidad

6. Piensa en el menú. Si antes de ponerte a cocinar has pensado en el menú muchísimo mejor. Si además optas por compartir su elaboración con el resto mejor que mejor.

Reunirte en la cocina alrededor de una receta, elegir un plato que os traiga recuerdos a todos o cocinar en honor a alguien son motivos para disfrutarlo más.

7. Ten presente a tus antepasados. Si quieres ser muy hygge trata de haz cosas relacionadas con las tradiciones o que tengan valor sentimental. Utilizar la vajilla regalo de un familiar, escuchar la música que le gustaba a tus abuelos, hacer las mismas cosas que hacías con tus padres en la infancia es hygge.

8. Ponte cómodo. Disfruta de los pequeños placeres que te puedes permitir de la manera más cómoda. Quédate un ratito más el fin de semana en la cama bajo el edredón, calentito. O disfruta de la sobremesa bajo una manta en el sofá con un buen libro. Ropa cómoda, un buen té o café, velas…..

manos-diariodelafelidad

9. Haz cosas hyggelig. Seguro que siempre has querido volver a jugar a algún juego que recuerdas de tu infancia o juventud. Juegos de mesa con amigos o familia, o cualquier cosas que te haga pasar un buen rato en grupo es muy hyggelig.

Videojuegos o móviles es lo contrario de relax y por tanto, mejor no.

10. Huye de ambientes que no son hygge. Si quieres crear un ambiente hygge no crees uhyggelig. Descarta todo lo que no invita a estar cómodo.

Un bar con mucho ruido dónde no puedes sentarte y la luz es mala, es un ejemplo de la “incomodidad” que no debes buscar.

11. Exprésalo. Si te encuentras en un momento hygge, has disfrutado de uno o vas a disfrutarlo, no dejes de decirlo. Si has cenado a gusto al lado de los tuyos, la comida estaba muy rica y el vino te ha encantado porque no despedirte con un:  la cena ha sido muy hyggelig.

12. Sé consciente del deleite. Vive el momento y disfruta del ahora, y sé consciente de ello cuando esté pasando. Lo disfrutarás más.

 

Más info en:

Los 12 pasos para incorporar a tu vida el ‘hygge’, el secreto de la felicidad danesa.

http://verne.elpais.com/verne/2016/10/06/articulo/1475774414_885443.html

 

Las causas de la felicidad según Carl Gustav Jung

Para Carl Jung, un hombre que buscó hacer del estudio del alma una ciencia, buscar la felicidad no tiene mucho sentido. Según sus propias palabras: “Entre más se busca deliberadamente la felicidad, más probabilidades hay de no encontrarla”.

Probablemente sea recomendable que esta búsqueda se haga de manera tranquila sin tener que hipotecar nada a cambio y para ello hay que tener en cuenta sus cinco causas:

1. Buena salud física y mental.

2. Buenas relaciones personales y de intimidad, tales como las de la pareja, la familia y las amistades.

3. La facultad para percibir la belleza en el arte y en la naturaleza.

4. Razonables estándares de vida y trabajo satisfactorio.

5. Una visión filosófica o religiosa que permita lidiar de manera satisfactoria con las vicisitudes de la vida.

 

Carl Gustav Jung fue un médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo, figura clave en la etapa inicial del psicoanálisis; posteriormente, fundador de la escuela de psicología analítica, también llamada psicología de los complejos y psicología profunda.

Locura componente de la felicidad

Mi cabeza parece un hervidero, tengo mil historias que brotan una tras otra, me gustaría escribir cada una de ellas y explayarme, pero no tengo ni un minuto de tiempo, vivo acelerada, sin sosiego, sin descanso, sin tener claro mi rumbo.

Tengo muchas necesidades, sueños, anhelos, necesito sentir, querer, ser querida. En definitiva, necesito VIVIR la VIDA, devorar cada instante de la misma, me ahoga pensar que todo es finito.
Los días se suceden uno tras otro. Sin quererlo he vivido más de media vida y mi mente se siente fresca, vital, con ganas de más y más. El tiempo no perdona, te limita, te cambia tu aspecto, ” los recuerdos son el pasado, el presente es lo que hay y el futuro no existe”.

Desde bien pequeña tuve la sensación de estar viviendo por segunda vez mi vida, era como si se la contase a alguien, al visitar a mi abuela, subiendo las escaleras de su casa, siempre pensaba que era una historia ya vivida, un recuerdo.

Hoy me defino a mi misma como una soñadora empedernida, derrochadora de sentimientos, dura de coraza, amiga de sus amigos, pendiente del entorno, luchadora, trabajadora pero vacía por dentro.
Aún necesito tantas cosas, algunas ya no las tendré, no porque no quiera, sino por que no podré tenerlas por el peso del paso del tiempo. Otras siempre sueñas con que pasaran pero no suceden.

Sé querer pero no sé lo que es ser querida de modo desinteresado, aprendí tarde a decir lo que sentía, nunca me dejé llevar por mi corazón me guié por la razón. Por ello, me di cuenta de lo que perdí cuando lo perdí, no fui consciente de lo que representaba, estaba enamorada hasta la última gota de mi sangre. Luego llegó el caballero, el sosiego, pero se fue, a pesar de saber que no era mi compañero en el viaje, me costó que se alejase.
Entretanto entró en mi vida un pura sangre, pasión contenida, encuentros contados.

Prisionera de mis restricciones, de las situaciones de los otros, de no hacer daño a nadie, de anteponer el bienestar de los demás al mío propio. Se sucedieron años de sequía con rayos de pasión, la época de la calma se instauró, dejando los sueños a un lado y creyendo en lo más hondo de mi ser que hay tiempo para todo y que todo llegará.

oveja-feliz

Hoy siento o no siento, quiero o no quiero, pienso o no en alguien, prefiero no responder a estas preguntas que me hago, lo único que sé es que tengo el apetito despierto, con ganas de ser cazada o de cazar. Lo primero es más cómodo y menos arriesgado. Porque los “no” duelen, gusta ser sorprendida, gusta ser especial, gusta vibrar, quiero sentir, quiero que alguien me quiera como soy, que aparezca en mi vida y me contamine de vitalidad, de sueños, que cada segundo, minuto, día, mes y año sea único a su lado.

En definitiva me apetece sentir pero no quiero sufrir. Cada vivencia es una lección en tu vida y yo he aprendido que si mañana aparece mi príncipe azul lucharé por él y diré lo que mi corazón sienta y no seré racional porque un componente para alcanzar este tipo de felicidad es la locura sin ella no hay pasión.

123

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR