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Sin freno

Sin saber el porqué, según me preparaba el desayuno, llegaban a mí pensamientos que me atrapaban… Un desayuno más, un día más, qué me deparará… Me quedo inerte en silencio un segundo con mi mente y pienso, ¿qué sentido tiene todo esto? El tiempo no perdona, un día tras otro, un mes tras otro mes, un año tras otro año, ¿para qué? Lo que está claro es que no hay vuelta atrás, lo vivido ya es pasado, no vuelve.

¿Y el futuro? No encuentro respuesta, tengo sentimientos encontrados, me duele que el tiempo pase pero a su vez quiero que pase… No quiero llegar al final. Llegan los cumpleaños, soplamos velas o no, lo celebramos o no, recibimos regalos o no, somos felices o no. Lo que está claro es que es un día señalado en el calendario.

El teléfono echa humo, el móvil no deja de pitar, alguna sorpresa no esperada… realmente eres feliz, invitas si puedes, te sientes bien, ¿has cumplido un año más o tienes un día más que ayer? Casi lo segundo, sólo tienes uno más pero es una forma de medir el tiempo y te dice que has cambiado de digito.

En el fondo te sientes feliz porque estas “vivo”, lo malo no es cumplir años, lo malo es no cumplirlos, por desgracia no conocemos cuando nuestra cuenta particular dejará de contar. Una vez que naces estas dentro del bombo y tú bola puede salir en cualquier momento. La hermana muerte no perdona.

Dicen que mal de muchos consuelo de tontos y esto es lo que pasa con la vida misma. Optamos por restringir nuestros pensamientos, por no hacernos preguntas que no tienen respuesta. Intentamos vivir sin pensar y no saboreamos cada segundo de nuestra vida como debiéramos.

Nos ponemos metas para sentirnos bien. Si tienes hijos la meta es verlos crecer, hacerse adultos, luego quieres que lleguen los nietos. Si tiras por el tema laboral buscas realizarte como profesional, ser reconocido en lo que haces y si vas por los estudios, quieres acabar el colegio, la universidad, el máster, aprender mil idiomas.

En el fondo intentamos tener todo nuestro tiempo ocupado para no pensar, para no sufrir. ¿Lo conseguimos? Lo cierto es que mucho de nuestro tiempo lo tenemos tan ocupado que no sentimos ni nuestra respiración.

Quisiera entender qué sentido tiene todo, quisiera tener respuestas, sé que vivir es una broma pesada pero estoy enamorada de la vida.

insidecarmen.com y su revolución personal

“Me lo contaron y lo olvidé; lo vi y lo entendí; lo hice y lo aprendí…” y es que Carmen Urda se aplica así misma la frase de Gandhi “Sé el cambio que quieres ver en el mundo” … y aunque le duela lo lleva a cabo sin perder la sonrisa.

“… Escorpiona de nacimiento, fan de la vida y luchadora de las causas que considero injustas. Trabajo para hacer feliz a las personas que me rodean, creo a ciencia cierta que mi labor en el mundo es ayudar a los demás y es mi motor.

Las personas cambian, sí, sólo deben hacer una valiente elección: Lanzarse a una dura labor de autoconocimiento, autodescubrimiento y mucha sinceridad. Lo comprobé en mi piel hace unos años viviendo una inmensa crisis que me hizo volver a nacer y resurgir como un volcán.

No me canso de dar las gracias gracias y gracias. Gracias a mi, por tener la fortaleza de enfrentarme a la realidad. Gracias a las personas que me rodean,  a las que me hicieron daño,  abriéndome los ojos y ayudándome indirectamente a comerme los miedos, y a los que me han acompañado en el camino, siendo mi gran y fundamental apoyo.

La gratitud es una forma de vida que practico todos los días. Dar las gracias es una actitud:  Gracias por lo bueno, que te mantiene en el camino de la felicidad. Gracias por lo no tan bueno, que siempre te lleva a un aprendizaje y a una evolución.

Este espacio surge por la necesidad de contar lo que hay dentro de mi: insidecarmen tiene como meta ayudar a los demás contando mi filosofía de vida y mis experiencias. No tengo la verdad absoluta ni pretendo tenerla, sin embargo elijo contárselo al mundo con la intención de que este modus vivendi le pueda funcionar a alguien tan bien como me funciona a mi.

He encontrado la felicidad dentro de mi y me considero tan afortunada por ello que quiero compartirlo con los demás y así poder aportar mi granito de arena por un mundo mejor.”

Para qué definirla si ella se conoce lo suficiente para hacerlo mirándose al espejo. Tanto que ha querido ser “madre virtual” y dar a luz un sueño, ser “entrenadora” – que a mí lo de coach me cuesta pronunciarlo – y sacar lo bueno de los demás sin dejar de crecer.

Lo de encontrarse a uno mismo es tan mágico cómo el sueño que Carmen tiene en su nuevo reto: su aventura con las emociones.

Síguela en: https://insidecarmen.com

Solo no puedes ser feliz

Hay días en los que no sabes el motivo real pero todo se te hace cuesta arriba, pareces un detective en alerta que analiza todo lo que sucede a tu alrededor, todas las historias que llegan a tus oídos ya sean por escrito o hablado son examinadas con lupa. Te sientes una piltrafa.

Quizás el secreto de ser feliz, sea no pensar. Si no se piensa se vive sin más, sin detenerte. Cuando te detienes y recapacitas, te das cuenta de que en tu entorno, y posiblemente en el de los demás, existe una dosis considerable de hipocresía, de intereses creados, de conversaciones comenzadas y no terminadas… En realidad, lo que percibes es que cada cual “va a su bola”.

Las personas que van a “su bola” no son conscientes de que para que ellas puedan ir a su aire, otras muchas, dejan que vayan. Pertenecemos a una sociedad, somos un conjunto de individuos que convivimos en un mismo ecosistema y nos necesitamos los unos a los otros en mayor o menor medida. Absolutamente nadie puede conseguir todo lo que tiene en la vida completamente solo.

Las grandes fortunas las amasan algunos afortunados gracias al sacrificio de otros tantos que a cambio de salarios no muy gratificantes empeñan su vida para su propia supervivencia mientras otros a su costa consiguen un éxito sin igual.

En otros terrenos también se consiguen logros que no tendrías si no te apoyaras en otras personas. Por ejemplo, en los deportes colectivos, si se pierde, siempre se tiene a quien echar la culpa, de modo que nunca es culpa de uno.

Puedes tener muchos sueños, muchas ilusiones, planificar tu vida a futuro pero no lo puedes conseguir sin ayuda. Siempre se necesita de alguien en mayor o menor medida.

Quizás, lo que sí es cierto que tienes que ser como eres, sin cambiar por antojo o para el beneficio de los demás. Tienes que decidir si quieres ser una persona única, con tu propia identidad. O prefieres ser “uno más de un conjunto”, sin destacar, sin pena ni gloria, viviendo un día tras otro sin mayores retos.

Yo, me mojo, y quiero ser única, diferente, defender mis sentimientos, mis pensamientos, ser franca sin dañar. Quizás no logre ser feliz durante toda mi vida pero los instantes que lo sea serán gratificantes y me servirán para avanzar sin arrepentimientos y cierto es que para ser feliz antes existe una dosis de sufrimiento.

“Cuanto más humano eres más dolor sientes.”

Siempre estás, no me abandones

Me conoces bien, llevas a mi lado desde que nací, me has visto crecer y eres quien mejor me conoces. A veces, pienso, que incluso más que yo misma. No me engañas, me dices las cosas claras, participas de mis momentos tristes, también de los felices.

Conoces todos mis secretos, todo aquello que no puede ver la luz. Sabes cómo respiro, siento, sufro y me haces ver de otro modo mis miedos. Me ayudas a seguir día tras día, a luchar por lo que pienso, por lo que creo.

Conoces mi careta, tú conoces como soy y mi sensibilidad. Cuando me caigo, haces que me levante, nunca dejas que me sienta sola, siempre estás ahí conmigo aunque te decepcione y reciba tu reprimenda por haber actuado de un modo u otro.

Intentas que sea yo, tal y como soy, sin fijarme en lo que los demás piensen de mi o de lo que esperen de mi. Quieres que sea egoísta, que me de cuenta de que mi vida es mía y sólo mía, que es demasiado breve como para desperdiciar ni un solo instante.

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Sabes antes de que yo misma lo sepa, si voy a enfermar o no, me pones en alerta y me ayudas a reponerme. Podría decir mucho más sobre ti pero hay un pensamiento que me perturba, no quiero que me abandones, no quiero que te alejes de mí, no quiero perderte. Me aterra que pueda suceder, quizás por ello, sienta la necesidad de escribir y aquello que no quiera olvidar quede plasmado, por si llega el momento y no me reconozco.

Si tú te vas, yo dejaré de ser yo, mi forma de sentir se modificara y mis recuerdos quizás se desvanezcan.

Te doy las gracias por estar a mi lado, por no alejarte nunca, por despertarme contigo, por tener nuestros momentos de intimidad durante el día y cuando llega la noche, si me desvelo, por conversar conmigo.

Me siento plena por tener a “mi yo silencioso”, realmente, no sé cómo llamarte, es como si hablará conmigo misma mirándome a un espejo. Me ayudas a cuidar mi disco duro y espero que no se deteriore porque no sé si lo podría soportar.

Solemos buscar la felicidad en lo externo y quizás la historia este en buscar la felicidad dentro de nosotros mismos.

Los 12 pasos alcanzar la felicidad según los daneses. Hygge

Para el país más feliz del mundo – Dinamarca – el secreto de la felicidad se encuentra en el hygge. Un concepto que no tiene traducción como tal pero que podríamos definir como la sensación de sentirte cómodo.

Según los daneses necesitas 12 pasos para conseguirlo:

1. Busca el momento. Dedica un tiempo al día a hacer todo aquellos que te haga sentir bien con los que te rodean, con los que quieres y sobretodo contigo mismo.

Cuídate y relájate.

2. Abre tu casa. Aunque la “felicidad” puedes encontrarla en cualquier lugar, abre tu casa a reuniones y celebraciones con tus seres queridos o amigos.

3. Crea un ambiente propicio. La iluminación, música de fondo, velas, flores recién compradas, todo ayuda, y sobretodo los pequeños detalles que te ayuden sentirte más cómodo.

4. Evita todo lo que rompa ese estado de relax. Olvida por un momento todos los temas de actualidad que generen negatividad o te crispen. Fuera la política, nada de hablar de trabajo.  Si apagas la tele y el móvil seguro que la reunión con los tuyos será más agradable.

5. Funciona mejor en petit comité. Mejor pequeños grupos, es más fácil interactuar con menos gente que con más. Conseguir mantener una conversación es un gran placer que alcanzarás con menor dificultad si sois menos que más.

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6. Piensa en el menú. Si antes de ponerte a cocinar has pensado en el menú muchísimo mejor. Si además optas por compartir su elaboración con el resto mejor que mejor.

Reunirte en la cocina alrededor de una receta, elegir un plato que os traiga recuerdos a todos o cocinar en honor a alguien son motivos para disfrutarlo más.

7. Ten presente a tus antepasados. Si quieres ser muy hygge trata de haz cosas relacionadas con las tradiciones o que tengan valor sentimental. Utilizar la vajilla regalo de un familiar, escuchar la música que le gustaba a tus abuelos, hacer las mismas cosas que hacías con tus padres en la infancia es hygge.

8. Ponte cómodo. Disfruta de los pequeños placeres que te puedes permitir de la manera más cómoda. Quédate un ratito más el fin de semana en la cama bajo el edredón, calentito. O disfruta de la sobremesa bajo una manta en el sofá con un buen libro. Ropa cómoda, un buen té o café, velas…..

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9. Haz cosas hyggelig. Seguro que siempre has querido volver a jugar a algún juego que recuerdas de tu infancia o juventud. Juegos de mesa con amigos o familia, o cualquier cosas que te haga pasar un buen rato en grupo es muy hyggelig.

Videojuegos o móviles es lo contrario de relax y por tanto, mejor no.

10. Huye de ambientes que no son hygge. Si quieres crear un ambiente hygge no crees uhyggelig. Descarta todo lo que no invita a estar cómodo.

Un bar con mucho ruido dónde no puedes sentarte y la luz es mala, es un ejemplo de la “incomodidad” que no debes buscar.

11. Exprésalo. Si te encuentras en un momento hygge, has disfrutado de uno o vas a disfrutarlo, no dejes de decirlo. Si has cenado a gusto al lado de los tuyos, la comida estaba muy rica y el vino te ha encantado porque no despedirte con un:  la cena ha sido muy hyggelig.

12. Sé consciente del deleite. Vive el momento y disfruta del ahora, y sé consciente de ello cuando esté pasando. Lo disfrutarás más.

 

Más info en:

Los 12 pasos para incorporar a tu vida el ‘hygge’, el secreto de la felicidad danesa.

http://verne.elpais.com/verne/2016/10/06/articulo/1475774414_885443.html

 

Singles por elección

 

Cada cual tiene que estar a gusto consigo mismo y luego si quiere puede compartirlo con otros.  En la actualidad no es tan extraño que haya muchas personas que vivan solas, también denominadas “singles” por algunos.  No hace mucho, se consideraba una especie extraña a las personas solteras.

La definición que se daba era la siguiente:  “solterón o solterona es un término para referirse a alguien que ha alcanzado o sobrepasado la edad en la que, en su sociedad, se consideraría propio casarse. Según algunas feministas el término se ha aplicado en forma de estigma contra las mujeres solteras en mayor medida que sobre los solteros, debido al rol fundamentalmente reproductor y familiar que las sociedades tradicionales han asignado a la mujer. Por lo que el estereotipo de solterona era el de una persona no realizada que podía ser motivo de pena o burla.”

Por suerte la sociedad ha ido superando la definición propia de soltería que daba la sociedad a las personas que no vivían en compañía.  En este siglo, XXI, estamos viviendo con mucha libertad y es lícito vivir de un modo u otro y tener la condición sexual que cada uno quiera sin ser recriminado.  Antes se vivía con mucha hipocresía el tema de la sexualidad.

Si miro a mi alrededor a pesar de pertenecer a la generación denominada “X”, en la misma,  he visto como gente de mi entorno con apenas 14 años se ennoviaban y a fecha de hoy siguen con alguien a su lado, ya sea el primer amor o hayan cambiado como de pañuelo de compañero o compañera.  Su denominador común es “estar acompañado”,  no saben vivir solos.  Dentro de este grupo, incluiría a los que llegados a cierta edad,  quieren estar con alguien “si o si” pagando en ocasiones un precio muy alto.

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Hay otro grupo que ahora se encuentran en su segunda juventud que se casaron o juntaron con el supuesto amor de su vida,  siendo víctimas del desengaño amoroso. Normalmente, uno de los miembros de la pareja está locamente enamorado del otro miembro. Mientras que el otro se va alejando y creando una segunda vida que le hará romper con la primera.

Un grupo que me llama la atención es el de los que pueden ser capaces de tener “n-vidas”,  se hacen novios, se van a vivir con su pareja,  pueden tener o no tener hijos.  A los ojos de su entorno son lo mejor de lo mejor pero viven  en una mentira porque no son sinceros ni con ellos ni con su entorno.  Son personas que anhelan situaciones diferentes, les gusta vivir al límite, buscar presas, ser cazadores y si pueden mantener durante espacios de tiempo relativamente cortos, una segunda vida y quién sabe si más.

Soy de las personas que defiende que es lícito el querer vivir libremente sin ataduras pero si te gusta vivir así, no amargues la existencia  a las personas que pertenecen a tu entorno o que “cazas” porque normalmente suelen ser personas cazadoras que pierden el interés en su presa cuando la consiguen. Lo peor de este tipo de individuos es que piensan que todo lo hacen bien y que tiene la misma culpabilidad la gente que se les acerca. Porque curiosamente mientras que con su entorno inmediato son mentirosas compulsivas, con sus conquistas suelen ser personas muy francas porque así se liberan de toda culpa y pueden dormir por la noche. Aunque en realidad son bastante infelices.

Los “singles” habrá quien lo sea y no lo quiera ser,  todo ser humano, necesita tener momentos de compañía,  de pasión, de complicidad.  Otros lo son porque pertenecen al grupo de “personas libres”.  No quieren ataduras o tienen miedo a querer de verdad.

Sea como fuere, que cada cual viva como quiera vivir su vida y que no haga sufrir a los demás por la elección tomada. El derecho de cada cual a vivir su vida solo se ve limitado si provoca infelicidad en sus semejantes.  Mejor vivir solos que engañados.

Las causas de la felicidad según Carl Gustav Jung

Para Carl Jung, un hombre que buscó hacer del estudio del alma una ciencia, buscar la felicidad no tiene mucho sentido. Según sus propias palabras: “Entre más se busca deliberadamente la felicidad, más probabilidades hay de no encontrarla”.

Probablemente sea recomendable que esta búsqueda se haga de manera tranquila sin tener que hipotecar nada a cambio y para ello hay que tener en cuenta sus cinco causas:

1. Buena salud física y mental.

2. Buenas relaciones personales y de intimidad, tales como las de la pareja, la familia y las amistades.

3. La facultad para percibir la belleza en el arte y en la naturaleza.

4. Razonables estándares de vida y trabajo satisfactorio.

5. Una visión filosófica o religiosa que permita lidiar de manera satisfactoria con las vicisitudes de la vida.

 

Carl Gustav Jung fue un médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo, figura clave en la etapa inicial del psicoanálisis; posteriormente, fundador de la escuela de psicología analítica, también llamada psicología de los complejos y psicología profunda.

Anhelo de felicidad

Me has cautivado, me has enredado, has despertado mi apetito pero no lo sabes ni lo sabrás. Te observo, te sigo, intento llegar a ti pero no te das ni cuenta, soy insignificante ante tus ojos, de vez en cuando te mando señales y no las captas. O captas pero no quieres hacerte eco de ellas.

¿Por qué me atraes? ¿Qué me atrae? ¿Será la admiración que me haces sentir hacia ti? Sin saberlo, te has adueñado de una parte de mis pensamientos, no me atrevo a decir de algún sentimiento. La barrera que existe entre tu  y yo, impide ver si existe sentimiento.

No sé qué hago pensando en ti, buscando tener una excusa para mandarte una señal. Me gustaría tanto ser visible a tus ojos pero veo que no. Vives en un plano superior y buscas cosas que no están al alcance de una simple mortal que se ha fijado en ti.

A veces, tengo la sensación de ser una pesada, pensando tal que así, intento no dar más señales, quisiera no darlas, pasarme muchos días sin hacerlo por ver si te acuerdas de mí. Luego no soy capaz, mis dedos deseosos escriben lo que me gustaría que supieras. Espero que abandones mi mente sino te vas a fijar en mí.

Oigo un leve susurro cada vez más fuerte, noto la mano en la espalda de una persona, me llama por mi nombre, me sobresalto mientras me pregunta ¿Qué te pasa? Te has quedado dormida y hablabas sola ¿Estás bien?

Respondo sintiendo aún con fuerza los latidos de mi corazón: “Sí, sí, estoy bien, creo que he soñado, parecía tan real que me hacía sentir un anhelo de felicidad. ”

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Cuántas veces hemos imaginado en nuestra mente una situación parecida y no hemos sido capaces de hacerla realidad. Quizás uno de los secretos para lograr la felicidad sea no esconder lo que se siente y menos si es una persona que te importa de verás.

En el querer todo tiene que llamarse por su nombre y no arrepentirse por luchar por lo que se siente. No es fracasado el que lo intenta, lo es el que no lo intenta. Lucha por tu felicidad.

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