Monthly Archives:octubre 2016

Siempre estás, no me abandones

Me conoces bien, llevas a mi lado desde que nací, me has visto crecer y eres quien mejor me conoces. A veces, pienso, que incluso más que yo misma. No me engañas, me dices las cosas claras, participas de mis momentos tristes, también de los felices.

Conoces todos mis secretos, todo aquello que no puede ver la luz. Sabes cómo respiro, siento, sufro y me haces ver de otro modo mis miedos. Me ayudas a seguir día tras día, a luchar por lo que pienso, por lo que creo.

Conoces mi careta, tú conoces como soy y mi sensibilidad. Cuando me caigo, haces que me levante, nunca dejas que me sienta sola, siempre estás ahí conmigo aunque te decepcione y reciba tu reprimenda por haber actuado de un modo u otro.

Intentas que sea yo, tal y como soy, sin fijarme en lo que los demás piensen de mi o de lo que esperen de mi. Quieres que sea egoísta, que me de cuenta de que mi vida es mía y sólo mía, que es demasiado breve como para desperdiciar ni un solo instante.

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Sabes antes de que yo misma lo sepa, si voy a enfermar o no, me pones en alerta y me ayudas a reponerme. Podría decir mucho más sobre ti pero hay un pensamiento que me perturba, no quiero que me abandones, no quiero que te alejes de mí, no quiero perderte. Me aterra que pueda suceder, quizás por ello, sienta la necesidad de escribir y aquello que no quiera olvidar quede plasmado, por si llega el momento y no me reconozco.

Si tú te vas, yo dejaré de ser yo, mi forma de sentir se modificara y mis recuerdos quizás se desvanezcan.

Te doy las gracias por estar a mi lado, por no alejarte nunca, por despertarme contigo, por tener nuestros momentos de intimidad durante el día y cuando llega la noche, si me desvelo, por conversar conmigo.

Me siento plena por tener a “mi yo silencioso”, realmente, no sé cómo llamarte, es como si hablará conmigo misma mirándome a un espejo. Me ayudas a cuidar mi disco duro y espero que no se deteriore porque no sé si lo podría soportar.

Solemos buscar la felicidad en lo externo y quizás la historia este en buscar la felicidad dentro de nosotros mismos.

Los 12 pasos alcanzar la felicidad según los daneses. Hygge

Para el país más feliz del mundo – Dinamarca – el secreto de la felicidad se encuentra en el hygge. Un concepto que no tiene traducción como tal pero que podríamos definir como la sensación de sentirte cómodo.

Según los daneses necesitas 12 pasos para conseguirlo:

1. Busca el momento. Dedica un tiempo al día a hacer todo aquellos que te haga sentir bien con los que te rodean, con los que quieres y sobretodo contigo mismo.

Cuídate y relájate.

2. Abre tu casa. Aunque la “felicidad” puedes encontrarla en cualquier lugar, abre tu casa a reuniones y celebraciones con tus seres queridos o amigos.

3. Crea un ambiente propicio. La iluminación, música de fondo, velas, flores recién compradas, todo ayuda, y sobretodo los pequeños detalles que te ayuden sentirte más cómodo.

4. Evita todo lo que rompa ese estado de relax. Olvida por un momento todos los temas de actualidad que generen negatividad o te crispen. Fuera la política, nada de hablar de trabajo.  Si apagas la tele y el móvil seguro que la reunión con los tuyos será más agradable.

5. Funciona mejor en petit comité. Mejor pequeños grupos, es más fácil interactuar con menos gente que con más. Conseguir mantener una conversación es un gran placer que alcanzarás con menor dificultad si sois menos que más.

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6. Piensa en el menú. Si antes de ponerte a cocinar has pensado en el menú muchísimo mejor. Si además optas por compartir su elaboración con el resto mejor que mejor.

Reunirte en la cocina alrededor de una receta, elegir un plato que os traiga recuerdos a todos o cocinar en honor a alguien son motivos para disfrutarlo más.

7. Ten presente a tus antepasados. Si quieres ser muy hygge trata de haz cosas relacionadas con las tradiciones o que tengan valor sentimental. Utilizar la vajilla regalo de un familiar, escuchar la música que le gustaba a tus abuelos, hacer las mismas cosas que hacías con tus padres en la infancia es hygge.

8. Ponte cómodo. Disfruta de los pequeños placeres que te puedes permitir de la manera más cómoda. Quédate un ratito más el fin de semana en la cama bajo el edredón, calentito. O disfruta de la sobremesa bajo una manta en el sofá con un buen libro. Ropa cómoda, un buen té o café, velas…..

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9. Haz cosas hyggelig. Seguro que siempre has querido volver a jugar a algún juego que recuerdas de tu infancia o juventud. Juegos de mesa con amigos o familia, o cualquier cosas que te haga pasar un buen rato en grupo es muy hyggelig.

Videojuegos o móviles es lo contrario de relax y por tanto, mejor no.

10. Huye de ambientes que no son hygge. Si quieres crear un ambiente hygge no crees uhyggelig. Descarta todo lo que no invita a estar cómodo.

Un bar con mucho ruido dónde no puedes sentarte y la luz es mala, es un ejemplo de la “incomodidad” que no debes buscar.

11. Exprésalo. Si te encuentras en un momento hygge, has disfrutado de uno o vas a disfrutarlo, no dejes de decirlo. Si has cenado a gusto al lado de los tuyos, la comida estaba muy rica y el vino te ha encantado porque no despedirte con un:  la cena ha sido muy hyggelig.

12. Sé consciente del deleite. Vive el momento y disfruta del ahora, y sé consciente de ello cuando esté pasando. Lo disfrutarás más.

 

Más info en:

Los 12 pasos para incorporar a tu vida el ‘hygge’, el secreto de la felicidad danesa.

http://verne.elpais.com/verne/2016/10/06/articulo/1475774414_885443.html

 

Singles por elección

 

Cada cual tiene que estar a gusto consigo mismo y luego si quiere puede compartirlo con otros.  En la actualidad no es tan extraño que haya muchas personas que vivan solas, también denominadas “singles” por algunos.  No hace mucho, se consideraba una especie extraña a las personas solteras.

La definición que se daba era la siguiente:  “solterón o solterona es un término para referirse a alguien que ha alcanzado o sobrepasado la edad en la que, en su sociedad, se consideraría propio casarse. Según algunas feministas el término se ha aplicado en forma de estigma contra las mujeres solteras en mayor medida que sobre los solteros, debido al rol fundamentalmente reproductor y familiar que las sociedades tradicionales han asignado a la mujer. Por lo que el estereotipo de solterona era el de una persona no realizada que podía ser motivo de pena o burla.”

Por suerte la sociedad ha ido superando la definición propia de soltería que daba la sociedad a las personas que no vivían en compañía.  En este siglo, XXI, estamos viviendo con mucha libertad y es lícito vivir de un modo u otro y tener la condición sexual que cada uno quiera sin ser recriminado.  Antes se vivía con mucha hipocresía el tema de la sexualidad.

Si miro a mi alrededor a pesar de pertenecer a la generación denominada “X”, en la misma,  he visto como gente de mi entorno con apenas 14 años se ennoviaban y a fecha de hoy siguen con alguien a su lado, ya sea el primer amor o hayan cambiado como de pañuelo de compañero o compañera.  Su denominador común es “estar acompañado”,  no saben vivir solos.  Dentro de este grupo, incluiría a los que llegados a cierta edad,  quieren estar con alguien “si o si” pagando en ocasiones un precio muy alto.

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Hay otro grupo que ahora se encuentran en su segunda juventud que se casaron o juntaron con el supuesto amor de su vida,  siendo víctimas del desengaño amoroso. Normalmente, uno de los miembros de la pareja está locamente enamorado del otro miembro. Mientras que el otro se va alejando y creando una segunda vida que le hará romper con la primera.

Un grupo que me llama la atención es el de los que pueden ser capaces de tener “n-vidas”,  se hacen novios, se van a vivir con su pareja,  pueden tener o no tener hijos.  A los ojos de su entorno son lo mejor de lo mejor pero viven  en una mentira porque no son sinceros ni con ellos ni con su entorno.  Son personas que anhelan situaciones diferentes, les gusta vivir al límite, buscar presas, ser cazadores y si pueden mantener durante espacios de tiempo relativamente cortos, una segunda vida y quién sabe si más.

Soy de las personas que defiende que es lícito el querer vivir libremente sin ataduras pero si te gusta vivir así, no amargues la existencia  a las personas que pertenecen a tu entorno o que “cazas” porque normalmente suelen ser personas cazadoras que pierden el interés en su presa cuando la consiguen. Lo peor de este tipo de individuos es que piensan que todo lo hacen bien y que tiene la misma culpabilidad la gente que se les acerca. Porque curiosamente mientras que con su entorno inmediato son mentirosas compulsivas, con sus conquistas suelen ser personas muy francas porque así se liberan de toda culpa y pueden dormir por la noche. Aunque en realidad son bastante infelices.

Los “singles” habrá quien lo sea y no lo quiera ser,  todo ser humano, necesita tener momentos de compañía,  de pasión, de complicidad.  Otros lo son porque pertenecen al grupo de “personas libres”.  No quieren ataduras o tienen miedo a querer de verdad.

Sea como fuere, que cada cual viva como quiera vivir su vida y que no haga sufrir a los demás por la elección tomada. El derecho de cada cual a vivir su vida solo se ve limitado si provoca infelicidad en sus semejantes.  Mejor vivir solos que engañados.

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